Andrés que vive en Alemania desde hace 10 años regresa a Chile para ver a los suyos y asistir a un cumpleaños antes de asentarse definitivamente en Berlín. Durante su estancia se enfrenta a su pasado, la pérdida de un íntimo amigo en un accidente de coche en el que él conducía y el encuentro de su amada a la que abandonó, pero que ha rehecho su vida y tiene marido y dos gemelas de 5 años.Rodada íntegramente en una casa, la primera mitad de la película está filmada con primerísimos planos con encuadres variables y movimiento de cámara, lógicamente para transmitirnos el desconcierto del protagonista en la vuelta a su entorno.
Afortunadamente en la segunda parte la narración se centra en abordar el porqué Andrés abandonó a su novia y si existe todavía la posibilidad para ambos de reconstruir ese amor. En este caso, una vez que estamos completamente desconcertados, el director centra la cámara y la para, con lo que nos alivia mucho y también nos entran ganas de perdonar al chico.
A pesar de todas las dificultades que nos pone el director, la película consigue ser una reflexión interesante sobre la volubilidad del amor y de las relaciones personales, sujetas a cambios con el entorno y con nosotros mismos.
Elegida para representar a Chile en los premios Óscar y en los Goya, donde en la edición de 2011 ganó en la categoría de mejor película extranjera de habla hispana.
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